Viajes

La vida en el Molchanov

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Acabamos de superar el paralelo 60º y la linea de convergencia con la Antártida. Manel va cogiendo datos en su GPS de todo y a la vuelta tendremos las posiciones exactas en un mapa de lo que hemos recorrido. Genial Idea. Estamos oficialmente en aguas antárticas. El viento sigue siendo de fuerza 5-6, a rachas de 7.



Hoy me he levantado perfectamete (biennnnnnnnnn!!). No se si han funcionado ya la biodraminas o es que he conseguido asimilar mejor el movimiento del barco, pero hoy me muevo como pez en el agua entre los bandazos del barco. He desayunado fuerte, y acabo de comer perfectamente. La comida es variada y abundante (pollo, carne, esladas, pescado, pastas… ). Tenemos 2 chefs para los viajeros y comida y agua para 1 mes. Además el barco puede potabilizar agua del mar.


A primera hora hemos hecho una visita a la parte superior del barco para que Josep y Angela fumaran, mientras Manel tomaba datos con el GPS. Yo observo los bandazos del barco y la cantidad de petreles y albatros que siguen con nosotros. Es precioso. Los albatros son una familia de aves de grandes dimensiones (de las mayores que hay) que se distribuyen por casi toda la extensisón del océano Antártico y el norte del océano Pacífico. Los petreles son propias también de mares frios (estamos ahora mismo a -1ºC).



La vida en el Molchanov ha mejorado un poco, la temperatura es ideal (se puede andar en manga corta) y ya no parece tan fantasma como ayer, aunque sigue siendo un barco muerto. El panorama del bar con las sillas tiradas, el enfermería con todo por el suelo o las salas del piso de arriba, es terrible. Angela sigue muy animada. Manel no se pierde nada, está siempre con los ojos abiertos. Josep ensaya música de Mozart (que nos ha prometido que cantará entre los pingüinos)

Hoy han hecho las primeras charlas. Los poquitos que hemos subido hemos podido atender a la explicación del Puente de Mando. El Molchanov es un barco pequeño, de los más pequeños de pasajeros que hay. Los 20 tripulantes rusos están desaparecidos. Nos cuentan que siempre tiene que haber algún oficial tanto en el puente (se turnan 3 cada 4 horas), como en la sala de maquinas. Tienen su propio chef. La pena que me queda es oir que este barco, que lleva 30 años surcando las aguas, es el último año que hará esta ruta (se les acaba el contrato). Es un barco expedicion ideal para el aventurero… lejos de cruceros de lujo.


Estamos ya a "solo" 14 horas de tocar las Islas Sheetland, las tocaremos de madrugada. Allí las profundidades serán de 200 y 300 m, por lo que podremos empezar a tomar contacto con los primeros signos de vida antártica. Ahora mismo aún seguimos con profundidades de 2.000 a 3.000 m (!!! WOOOOW !!)

Nos inciden mucho en el tema de la contaminación, cosa lógica. No tirar nada, no dejar restos, ect… También nos dicen que no todo es tan bonito como lo pintan. Como no hay ningún tipo de control territorial, no hay "guarda-antartidas" y hay cientificos que sobrevuelan en helicoptero colonias de pinguinos, o incluso los marcan con pintura. Que bestias! Que pena!

Divertidisima y sufrida ha sido la ducha de la mañana. Algo así como, encender la perola, y de vez en cuando pasar el agua por la cabeza, así que cuando se iba te echabas champu, y cuando volvia te lo mojabas, mientras con una mano intentabas quedarte en pié. En fin…

Ahora mismo estoy sentado junto a Josep en el bar, en una mesa clavada al suelo. Los crujidos del barco al coger alguna ola son espeluznantes. Parece que se fuese a partir por la mitad. Andar por el barco es una tarea ardua dificil, tenemos que ir con ambas manos agarrados y apoyados en las paredes. Salir del barco supone toda otra experiencia, hay que vestirse con ropa termica, forros polares, gorros, guantes…

Definitivamente me encuentro perfectamente, puedo escribir sin marearme. Ya estoy adaptado, aunque las olas vuelven a atacarnos ferozmente…

Sábado, 5 de Diciembre
Las 16.03, en aguas antárticas. Paso Drake.
A 61º 03 W, 60º 53 S

Josep baja de la cubierta para avisarnos mientras Angela y yo escribimos!! Acabamos de ver el primer mini-iceberg descolgado!! Es precioso. Que colores azules dejan. Angela le saca la primera foto.


Leia en mis notas de viaje, que hace unos años se desprendió un iceberg gigante y planteo un grave peligro a los barcos que cruzan el Cabo de Hornos, tenía unos 70km de largo por unos 20km de ancho. Increible. Este mismo año parece que se encontro otro de grandes dimensiones a 45 km de Nueva Zelanda. Este era chiquitito. Vamos para arriba.

Más albaltros y petreles. Menudo vals se tienen al lado del barco, dejando posada su silueta sobre las corrientes de aire. Tocando casi con sus alas el poderoso mar que nos rodea. Parece ser que el remolino de las helices les atrae.




Sábado, 5 de Diciembre
Las 22.15, cerca de las Islas Shetland del Sur
A 60 º 43' W, 61º 05' S

Casi todos los viajeros del Molchanov están ya en sus cabinas iniciando el último sueño antes del sueño antártico. Nosotros nos resistimos, quedamos 6 españolitos y 1 belga. Acabamos de cenar y hemos subido al Puente de Mando (en el que se puede entrar siempre que se quiera), Allí, el capitán nos enseña sobre el ordenador de a bordo la situación en la que nos encontramos, a 2 horas de ver por primera vez tierra. En el radar aparecen algunos barcos pesqueros, increible. Yo se que lo repito mucho, pero estoy muy muy nervioso. Hacía años que no me ponía así, tan emocionado…

El barco ya no se mueve tanto. Dejamos atrás el Paso Drake y parece que lo peor ha pasado.

Hace un rato nos han dado la primera charla sobre el desembarco en las playas, los "landing". Hemos limpiado la parte más externa de nuestras prendas para evitar contaminación y se han esforzado en explicarnos que no vamos "de paseo" sino que nos vamos a adentrar en un lugar "inhospito", casi "inexplorado" y que las condiciones pueden ser "muy adversas", así que las cuatro capas (térmica, segunda capa, polar y antiviento exterior) no serán poco. Habrá lugares en los que haremos hasta 3 horas de caminata. Creo que hemos tenido suerte con los "leader" ya que parecen muy majetes y abiertos a sugerencias. Desde luego, tienen mucho sentido del humor y se pasan el día gastando bromas. "El que se quede tres veces en tierra invitará a copas a todo el barco", jaja. Pues nada, intentaré que no me dejen sólo, rodeado de pingüinos incredulos mirandome amenzantes porque les he invadido la colonia, y abandonado por el Molchanov…

En fin, dejo de delirar y me voy a acostar. 2 horas son mucho, así que pondré el despertador a las 6'00. Queda menos…

Isaac desde las Islas Shetland del Sur (Antártida)

Video: Si un apneísta bucea sin pensar, acabará mal - Entrevista con Alexéi Molchánov, apneísta ruso (Agosto 2020).

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