Viajes

Cabo Polonio, viviendo un cuento

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Habeis oido muchas veces que cuando se espera mucho de un lugar, a veces acaba decepcionando. Cabo Polonio me ha demostrado justo lo contrario. A estas alturas todos sabreis que he venido a Uruguay especialmente por Cabo Polonio. He intentado descubrir información en vano hasta que finalmente me decidí. Yo soy consciente que cuando escribo mis relatos o bocetos de relatos, tiendo a magnificar las cosas en caliente, pero os puedo asegurar, que lo que he vivido hoy ha sido algo mágico, increible, como si hubiese entrado en un cuento por un día… voy a esforzarme por intentar trasmitiros la magia de este lugar…


Enrique llega pronto. Enrique es un joven uruguayo con el que dí a través de Fernando Semproni, al que conocí en persona ayer en Montevideo. Gracias a él voy a poder llegar hasta el acceso a Cabo Polonio, uno de los grandes problemas que planteaba mi viaje ya que todo lo que miraba eran paquetes turisticos muy rigidos, y coger un coche de alquiler para tenerlo 2 días parado también suponía su dinero.

El trayecto desde Montevideo al acceso a Cabo Polonio lleva 3 horas y media (parada para un pequeño desayuno, 20 UYU, incluida). A mi alrededor veo la gran base de riqueza de Uruguay, la agricultura y ganadería. Gracias al crecimiento cada vez mayor de Brasil, Uruguay está exportando y creciendo parejo a este pais y apenas han notado la crisis. Todo se ve verde. No se me hace largo, estoy nervioso… al fin llegamos.



Me despido de Enrique hasta mañana. Solo hay una manera de acceder a mi destino, y es a través de unos grandes camiones jeep, que circulan libremente a través de caminos de arena e incluso sin caminos…



… incluso pasamos por preciosos parajes en medio de este área protegida. Y es que todo lo que hay alrededor del Cabo ha sido declarado por el gobierno de Uruguay como area reservada, como que es de agradecer. También está prohibido el acceso y la acampada libre. Todo esto restringe mucho el lugar.


El paisaje empieza a tornarse en cuanto nos aproximamos hacia el mar. Estamos en la zona de Rocha, y desde Punta del Este hacia aquí la carretera había cambiado mucho, ya no había doble vía ni mantenimiento, lo que dice mucho del poco turismo de la zona.




¿Os acordais del pueblo de Especto en Bigfish? Para quién no ha visto la película (una de mis favoritas), Espectro es un pueblo aislado del mundo, al que se accede a través de un bosque encantado y en el cual todo el mundo vive feliz. No hay coches, ni modernidades, y sus habitantes son verdaderos personajes uno por uno. Todo el que llega a Espectro, jamás se va. Además, Espectro tiene una serie de peculariedades, la gente anda descalza y las botas quedan colgados en lo alto de un cartel a la entrada, un poeta que jamás acaba sus poemas, un alcalde siempre feliz… Al fondo ya se divisa Cabo Polonio, en una entrada preciosa paralelo al mar.


¿Y a estas alturas direis, que hace de Cabo Polonio un lugar tan especial? ¿Que lugar en el mundo es tan caprichoso como para no tener ni agua caliente, ni electricidad (solo el faro), ni cobertura de movil, ni internet? Sus casas son pequeñas y rústicas casitas de madera. Sus faro es imponente. No tiene carreteras, ni asfalto, ni cableados. Su gente son verdaderos personajes sacados de un cuento, a cual más a conocer. ¿Que pueblo aislado del mundo tiene singularidades como para que una de las mayores reservas de lobos marinos vayan alli a vivir? !!lobos marinos!!. ¿Y para que próximo a él haya dunas que se mueven al son de un vals? ¿Como puede ser que quien se deja caer no quiere salir? Todo esto LO HE VIVIDO HOY. Os lo juro! Es increible…

Nada más llegar, María me lleva hasta donde estaré alojado, el Cabo Polonio Hostel (ARTICULO COMPLETO SOBRE EL ALOJAMIENTO AQUI), así llamado no se muy bien porqué, porque realmente es una rústica y familiar casita de madera, muy "enxebre" (que diría Paula), con una cocinita, 3 habitaciones pequeñas con literas, unas hamacas y unas tumbonas. María es una joven uruguaya que ayuda a Alfredo, el dueño del local.

Me muero de hambre, así que voy paseando por la Playa Norte viendo que acaba de llegar un barco de pescado recién capturado.



Al fondo diviso una especie de pensión mejor preparada con una especie de terracita para comer (la única de todo el pueblo tan bien preparada). Como no quiero buscar mucho… !!PADENTRO!!



Que paz! Observo llegar otro barco desde la terraza de "La Perla", mientras me pido otra cerveza Patricia bien fresquita (definitivamente más rica que la Pilsen). En un pueblo de pescadores no podía dejar de probar el lenguado (eh eh madre, para que luego digas) y un buen entrante de camarones (795 UYU con propina incluida)


Tras comer pongo ruta a una de las reservas de lobos marinos más espectaculares que se puede observar en el mundo. ¿Que capricho de la naturaleza los ha llevado a este pueblo? Más de 150.000 de estos particulares habitantes (hay otros 260.000 en la Isla de los Lobos en Punta del Este, el otro lugar de Uruguay que los contempla -y es que Uruguay es uno de los paises menos contaminados del mundo-) se reparten entre las islas de enfrente del faro (la grande se llama San Marcos) y la pequeña península que sobresale en el faro.


Realmente Cabo Polonio nació como un lugar aislado de la civilización, donde en 1914 el gobierno uruguayo instaló una planta de explotación lobera. Surgió así una pequeña de aldea de trabajadores vinculados a la faena de los lobos y la pesca. Posteriormente esta tarea se prohibió y el pueblo cayó en el olvido. Apenas cuenta en la actualidad con 20 familias. No obstante, la particularidad de los lobos marinos hace que en Enero y Febrero (epoca turistica aqui), se realicen visitas desde Punta del Este (!!que pena!! nota mental: no venir en esos meses)




No hay NI 1 TURISTA, lo que me permite subir al faro (15 UYU) completamente sólo. Las vistas son magnificas. Puedo ver las islas del fondo.


Bueno, completamente sólo no. Allí conozco al "farero", todo un personaje. Es como si estuviera sacado de los personajes de "Twin Peaks". Me explica que los lobos de la península son todos machos y están heridos. Eso es debido a que es época de celo y en las islas los más fuertes se pelean por su harén. Otros son "simplemente vagos" que "pasan de peleas" y se vienen a tomar el sol, y cuando acabe el "jaleo" se vuelven. Esto ocurre todos los Abril y Noviembre. Menudos bichos. Y yo que pensaba que eran de aguas frias. Que incultura la mia.




También me explica que existe entre ellos, además de lobos marinos, algún león marino, de piel un poco más clara y en la cabeza (como los leones terrestre). Alguna vez se han visto elefantes marinos (que deben ser inmensos). Se diferencian de las focas, que son todos de piel y las focas son "como de cuero" y son de habitat más frios.




Hacia el otro lado del faro, se puede ver el pueblo. Realmente visto desde arriba no parece lo que realmente es. Nada es lo que parece. La noche estaba por llegar… El faro, ahora apagado, casi se "puede tocar".




Caminar por Cabo Polonio es tranquilo. Derrepente sale algún simpático habitante y te saluda y te invita a una charla agradable. Da gusto pasear, es todo amabilidad y buenas palabras. Así llego al "boliche" de "Los chispas", ya que el calor pega y necesito azucararme (25 UYU una cocacola, posteriormente volvería a coger otra, 25 UYU).

Allí, cinco lugareños discuten sobre política (mañana son las elecciones) y me invitan a la conversación. Me preguntan que como he acabado por allí y me comentan que aún no es época de turismo en la zona. Me hacen prometer que les enviaré una foto de todos juntos, lo cual haré al llegar a España con mucho gusto. Allí paso un buen rato…


Me quemo!! Me quemo!! Siii! Casi no me he dado cuenta y como hacía sol y nubes salí sin la crema, y me he quemado la frente y la nariz. Aprovechando que paso junto a mi "posadita", me hunto hasta arriba y me siento un rato a hablar con María. No os he hablado mucho de mi alojamiento, el Cabo Polonio Hostel. Realmente es una pequeña posada alojada en la playa Norte, la playa de la calavera (así llamada porque habitaban aquí los indigenas y llevaban el ganado hasta las costas para cogerle el cuero, venderlo a los barcos europeos y tirar el cadaver a las aguas).




Yo duermo en una pequeña litera, junto a un inglés y un australiano, que se encuentran ahora mismo de pesca con Alfredo, el dueño de la posada. En la otra habitación se encuentra una inglesa y una canadiense, mientras que en la habitación de la cocina, está la familia de la pequeña Julia (sus padres uruguayos y una amiga argentina). Esta es María…


¿Aún creeis que este pueblo es un "pueblo cualquiera"? Hacia el Este, caminando por la playa, se pueden llegar a unas grandes dunas moviles. Como los lobos marinos, ¿que capricho ha llevado estas dunas hasta aquí, sin llegar a devastar el poblado?




En este místico lugar, hasta las nubes hacen formas especiales, como si las transparentes aguas azules (las mejores de Uruguay) hiciesen de cielo, y el cielo hiciese de mar con sus olas…


Desde las dunas vuelvo por la Playa Sur. que es la mejor a nivel playa. Cada casa que me encuentro en el camino es más curiosa que la anterior. El gobierno, en su labor de preservar el área protegido, ha prohibido edificar nada. Así el tamaño y la altura de las casas son las originales. !!Que chulada!!




No he hablado del tiempo. Desde que llegué, me ha hecho un tiempo estupendo en Buenos Aires y muy buen clima en Uruguay. Ayer en Montevideo cayó una llovizna a última hora pero hoy el calor que ha pegado es considerable.

La Playa Sur tiene al fondo una especie de dique natural, que es usada por pescadores amateurs para sacar alguna pesca para la noche (como nuestro Alfredo).



A las 20:30 va a anochecer, así que he decidido tumbarme a escuchar el mar desde la hamaca de mi posada. Haciendo la tontería de las fotos y escuchando solo las olas romper me he quedado dormido. !!!!!! QUIERO QUEDARME A DISFRUTAR DE ESTO MÁS DÍAS !!! Prometo que volveré algún día, y lo digo ya…


Casi de casualidad me despierto. Es como si el atardecer me llamase. Un lugar tán mágico y místico como éste no podía despedir el día sin un precioso atardecer.



Desde La Playa Sur se puede observar como el cielo torna en mil colores y el sol esconde su figura…

Es en este momento cuando Cabo Polonio consigue su punto álgido y se transforma en el pueblo más auténtico que jamás he conocido. El pueblo queda iluminado por velas y por el luminoso faro de fondo dejando paso a un cielo completamente libre de contaminación visual. Los pescadores y los lugareños se retiran y nuevos personajes entran en escena, diversos y variopintos. Desde gente al más estilo hippy a jovenes que se han quedado atrapados por el misticismo del lugar.



Nadie se preocupa por lo que está haciendo el de al lado. La libertad y seguridad es absoluta.

Veo luces hacia el interior del pueblo. Es la pequeña posada de "Martin y Olivia", dos jovencitos atrapados en este lugar. Ella es brasileña, y él es uruguayo. Ambos llegaron un día y no pudieron volver a salir. Ahora ofrecen comidas en este pequeño rincon del mundo. Apenas tienen 30 años.

Olivia me sirve una cerveza mientras me pregunta que me ha traido por aquí. Martín me cocina unos fetuccini con camarones (esquisitos). Empiezan a llegar extraños personajes de todo tipo, como si de la "posada del señor de los anillos" se tratase, jeje. La cena apenas 250 UYU



Derrepente oigo hablar con acento español. Me saluda. Es Jose Manuel, periodista que hizo un "poco de plata" y se vino a disfrutar de Sudamérica sin limite de tiempo. Su único limite es el dinero. Pasó 1 mes y medio a todo trapo en Buenos Aires, en el barrio de San Telmo que visité el día 2 del viaje, posteriormente se fué el Uruguay más perdido, en Minas, al Suroeste del pais. Allí pasó en total tranquilidad y reflexión otro mes más. Finalmente cayó por Cabo Polonio, con la idea de pasar apenas 10 días. Me cuenta "resignado" que ha caido atrapado por sus redes y que ya lleva 20 días y acaba de alargar 7 días más su estancia. Quiere intentar conseguir trabajo en uno de los locales nocturnos de Cabo Polonio

Ésta es otra historia. Ese local está dirigido por un lugareño ciego. Lleva el negocio totalmente solo, sirviendo comidas, cobrando el dinero… todo un personaje del lugar.

Que razón tenia Sele cuando dice que cuando viajas solo rápido haces amigos. Allí pasé la noche con Jose Manuel, Olivia y Martin, que se sentaron con nosotros, charlando del mundo, del pueblo, de la magía de aquello, y brindando con grapamiel, una especie de chupito uruguayo. Tras cinco (250 UYU) ya llevaba una buena… Gracias por la velada compañeros!!


La luna asoma, tengo una promesa pendiente, que voy a cumplir ahora. Allí puedo casi tocarla. ¿Se mueve algo más de lo normal no? Ah no, es el grapamiel, jejejeje.

Los lobos marinos están ahora tranquilos. El viento no sopla, así que las dunas duermen. Los chispas ya están preparados para salir a primera hora a votar a Rocha, mientras el farero está preparado para recibir a un nuevo viajero perdido. A estas horas todos vemos lo mismo que el ciego de la posada de la plaza central, áquel al que no ha atrapado el tiempo. Allí está, trabajando como todos los días, mientras los pescadores duermen, esperando un nuevo día. Jose Manuel, Olivia, Martin, Alfredo, María,… todos segurián allí cuando yo me vaya. El faro lo ilumina todo ahora


¿Todavía alguien duda que estamos en un cuento?

Buenas noches Cabo Polonio. No olvidaré este día nunca. Un día en el que mi tiempo se detuvo y tuvo el privilegio de disfrutar de uno de los lugares más mágicos que he vivido nunca. Buenas noches familia, amigos, lectores y cia…


Isaac, desde Cabo Polonio (Uruguay)

GASTOS DEL DIA: 1.380 UYU (aprox 47.10 EUROS)

Video: Una historia de sirenas en Cabo Polonio (Agosto 2020).

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